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Huir de la ciudad


Huir de la ciudad para tomar aliento, para retomar la vida, porque las ciudades, sobre todo esa Monterrey no parece más que un culto enfermizo a la muerte o más bien, a la tragedia. 

Huir de la ciudad porque transformarla parece imposible; porque transitarla obliga a participar de su morbilidad, de sus intrincadísimas relaciones de poder y abuso. Huir de ella porque hacen falta perspectivas, porque agota la paciencia, la esperanza y el ánimo por vivirla.

Huir de la ciudad para ejercer ciudadanía, porque las ciudades cada vez son más para consumidores que para ciudadanas.

Huir de la ciudad hasta parece moda... ya semos muchos, cada vez más con esta pandemia, que nos animamos a buscar algún ecosistema medianamente saludable. Cuidado con que nos llevemos las visiones y los vicios de la ciudad al campo o la pequeña urbe, viviendo como cuando andábanos malviviendo por allá. Habremos de tener disposición a escuchar, a ver, a sentir, para encontrar lo que se busca. Atentas debemos estar a desaprender todo aquello con lo que hacemos ciudad, si esa ciudad se jacta de estar aparte de la naturaleza. 

Huir de la ciudad 

Proyección astral

Murió el verano y tu temperatura se fue con él.
Engañoso se asentó el otoño, sin que lo notara,
imitando al verano, derrochando humedad y calor.

Ya está instalado; se ha vuelto silente, tranquilo,
con poca luz. Pero está repleto de aromas.
Aromas y evocaciones; maldito otoño.

Ya es inminente el invierno, y me da miedo.
Puedo perderme la primavera y hasta el siguiente verano completo,
hibernando en tu memoria, todo repleto de tus sensaciones.

Te quedas en mi corazón. Te quedas en mi piel.
Te reflejaré con mi aura como el horizonte reflejando la luz del amanecer.
Espero aproveches esta proyección de mi deseo en gratitud por tanto placer.


Proyección astral 

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©© 2017, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

¿Y tú?

Germinaron las semillas,
"El expectador", Diario Urbano
florecieron las plantas,
comieron las ardillas,
cultivamos las patatas...

¿Y tú? Tu sigues por allá.

Entregué mis días al trabajo,
sometí publicaciones.
Me di y disfruté los momentos de relajo,
canté y toqué nuevas canciones...

¿Y tú? Tu sigues por aquí.

No te mueves, no vienes,
no hablas. Apenas te manifiestas.
No sé si andas en la escuela,
no sé si vas ni si disfrutas las fiestas.

No te olvido. No te sigo.
No determino aún si somos amigos.
Aunque eso no se sabe, sino se vive.
Ya no vivo... por ti no vivo.

No me quejo, me analizo.
No te dejo, te descontextualizo.
¿Y tú?
¿Qué quieres?  ¿Qué percibes?
¿Quién eres? ¿Quién fuiste?

(junio 2015)
¿Y tú?

Astrometafísica romana

El plenilunio avanza, casi ataca.
La noche ensordece conforme alcanza su esplendor,
mientras el Sol llega al cenit al otro lado del mundo.
Mañana... Mañana no sé si habrá luz...
Mañana no creo que sienta su calor.
Tampoco el tuyo.

Mercurio me ha de estar buscando
para advertirme de Saturno y su nostalgia funesta.
Urano ya no se interesa por este escollo monolunar.
Marte, aunque osado, siendo compasivo,
sólo me recuerda tu faz;
no sabe más que hablarme de tu belleza.

Y tu... Tu persigues a las Leónidas.
Desarrollas tu destreza, te jupitereas
y agotas mi paciencia pertinaz.
Rappresentazione artistica del pianeta in orbita attorno alla stella
Gliese 581 cc 2009 ESO/L. Calçada


Astrometafísica romana

Una especie de despedida

Hoy 28 de mayo 2015, mi abuela partió físicamente. Su ser parece volverse más fuerte y más presente. Su capacidad de causa sin duda es aún perceptible. Valar morghulis...
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Todo este tiempo y hoy llegó el día
-ya venía siendo tarde-
en que te reconozco y agradezco
este uso, este gusto, esta osadía,
de escribir alguna prosa,
de regalar algunos versos evocando poesía.

Lo encuentro justo, lo encuentro grato;
podría incluso ser recíproco, pues
aunque tengamos tan distinto garabato,
tanto tu como yo disfrutamos a la vez
de esta práctica que, desde hace ya buen rato,
en la línea familiar da paso y da revés.

Mira cuánto has dato, cuánto has transferido.
Mira cómo te has repartido, mira cuánto has abarcado.
Aún es fecha, por ejemplo, que cuando escribo
sé que "Pacayane" mi bisabuelo, sigue vivo.
Fue sin duda él quien me regaló un especial gusto por la poesía.
Fue sin duda él quien me empujó a explorar la composición;
no será actividad que ejerza yo por labor, es algo muy mío,
pero me permite ahora así felicitarte y me causa particular satisfacción.

Tu, si en mi no has sembrado esa semilla,
si la cultivaste lo suficiente
para que ahora, como hacen las plantas silvestres,
pueda dar frutos como estas cuartillas.

Así como suyo, tuyo también tengo tanto...
Vendrá quizás de más atrás, de familiares que tu recuerdes,
pero para mi y mi generación
es sin duda en "Mamamá" donde surge tanta herencia,
tanta vida, tanto amor, tanta elocuencia y,
con los años, se vive cada vez como más admiración.

El cuidado, el cariño, el ejemplo,
no dejarse vencer por un obstáculo,
sino aprender y continuar.
Ser apoyo, ser mancuerna, ser guía;
ser paciente, saber escuchar y
dudar de uno mismo antes de juzgar.

Dar ejemplo de fuerza, valor y ánimo
sin dejar de reconocer la propia -y tan humana- debilidad.
Nunca dejar de aprender y atreverse a cambiar de parecer...
Todas estas cualidades y actitudes son lecciones que
en ti más de uno hemos visto,
más de una rama ha sentido y encuentra en su fluido.

Hoy no sólo te felicito:
te reconozco como abuela,
madre de mi madre y pieza clave, eslabón,
de la cultura que vivo y no sólo yo disfruto
y de la cual me enorgullezco.

Last farewell, cc vbagiatis (BY-NC-ND)

Licencia Creative CommonsUna especie de despedida

©© 2015, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Material

El mezcal te trajo, interrumpió el baile,
el goce, mi deleite. -No tu- tampoco el mezcal.
Maldito deseo, malditas pulsiones de irracional
que me hacen cuestionar las más puras emociones,
me obligan a asumir una parte complicada de mi humanidad.

No quiero ya ni la escucha,
me encuentro patético,
me encuentro enfermizo,
mas sé que no soy eso.
Sé cabalmente que soy alguien
por mucho capaz de sentirse amado contigo.
En contraste, sé por experiencia
que me encuentro amado sin ti,
pero el deseo...
                                     ...el deseo sigue aquí.

Círculo vicioso, tormento oneroso,
absurdo, humano, torpe, empecinado animal.
Me enoja ser o proyectar (te) algo que no soy,
algo que puedo parecer mientras, para mi mal,
no sea yo de ti y siga deseándolo.

Terrible, tortuoso, absurdo y vergonzoso
no querer siquiera aceptar que me siento dañado.
Me avergüenza pensarte, por ser necio,
pero no hay razón y, al mismo tiempo,
encuentro sabio el asumirme irracional.

Quiero pensar -quizá pretender- que no te escogí.
No tiene sentido idealizar falacias
como si quisiera cumplir un capricho;
te tendría rencor a ti, a mi infancia,
si tu fueras un capricho.
No lo eres. No lo serás.

Nada cambia.
Cambio la página y nada cambia.
Tan condenado me siento al tiempo
como si ni tu, ni yo ni toda la humanidad
significáramos algo,
pero es en el tiempo geológico
que no significamos cosa alguna.
¿Y en el tiempo Universal?
Por separado no significamos nada,
ni hoy, ni nunca ni siempre.

Aún todos los humanos juntos no aspiramos a nada
estando en esta visión estancada de la realidad.
Visión que ahora sufro por desear
-parte de lo que yo mismo soy-
                                        ...vivir contigo lo material.


Material
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©© 2015, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Ubicuo

Omnipresente, 2010 Adrián Atenza
Te extraño
¿Te extraño?
Esto es extraño de estado pero no de origen. Yo siempre echo de menos.

Pero eso no te quita, ni en la más microscópica escala, la tremenda, la inmensurable dimensión, de importancia, si alguna vez ha sido cuantificable, que tu hasta ahora fugaz presencia en mi insignificante historia tiene.

Entre la estrategia y la soltura, no encuentro manera de comunicarte esta ansiedad, este deseo -de cumplir la epifanía- de que seas parte de mi vida. ¿Encontré la manera? 

¿Acaso llamarte con mi pensamiento en meditación consciente, en trances semiconscientes y en mis sueños inconscientes, ha llegado a tu concepción? ¿Acaso algo de eso poco pero tremendamente intenso para mi, que me has hecho saber de tu sentimiento, sigue presente o ha transmutado a partir de mis invocaciones... o a partir de mi ser y devenir? ¡Ahí creo que surge mi ansiedad! ¿Qué ha pasado contigo y en ti?

Te quiero libre, te quiero contento -te quiero-,  pero porque también me quiero yo e igual quiero que te quieras, tengo que expresarte -aunque no sé si existe una manera asertiva y conveniente ¡que requiero saber de ti y por ti!

Te espero.
Te espero y siento seguiré esperando.
Cuando percibo lo que siento suele ser cierto. Y también espero que me des razón de esperar.

Mi deseo y procuración benevolente hacia ti no está ni será condicionada, así que sábete libre de ser honesto sin ataduras conmigo.

¡Para mi eres ubicuo!


Ubicuo
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©© 2014, 
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Dilexi voluntatis

Funestus scena (desiderium emergit)

Quiero escribir palabras que no quiero escribir.
Siento la necesidad de escribir,
describiendo sentimientos que no quiero sentir,
o al menos no procesar.

No me quiero mover, no me interesa;
incluso seguir escribiendo me causa pereza.
Sólo quiero que aparezcas y así,
mágicamente cambies esta escenografía fatídica.

Ya.. ya conocía este escenario.
A eso gracias no hay histeria,
no hay lágrimas... pero si hay regaños.
También recrimina el corazón y lo siento en cada arteria.

Lo hecho... esté o sea,
no desaparece ni nulifica la concepción de lo omitido,
eso que no es, eso que no ha pasado o...
eso que no pasó parece tener más fuerza.


Angustĭa (transformatio funestus scena)

En efecto las omisiones son fuertes,
pero tu voluntad sumada a la mía
lograron la magia de aparecimiento fortuito,
lograron deshacer el tedio funesto de mi tez.

La cautela, la mesura... ¿o será duda?
¿Son acaso muestras de cuidadosa madurez?
Siento que mi empuje se ha vuelto imprudencia,
o mi voluntad es pusilánime o en verdad percibo la adscripción de mi alma.

Agradezco las oportunidades, los gestos y el tiempo.
Entera verdad que los disfruté profundamente
-aún cuando el cuerpo sufría yo le cuarteare sus arrebatos
deseos latentes que no castraste, que, en conclusión, alentaste.

Los deseos siguen, el alma se incendia,
la angustia se avecina al encarar la vida,
por reconocer a la muerte a la vuelta de la esquina.
Cuánto tiempo pasará y qué nuevas habrá el día
                              en que te encuentre de nuevo... si es que llega.


Patientĭa (proelium angustiae)

Es difícil atinar en respuestas correctas
a mis preguntas emergentes sobre tu sentir;
es injusto saber las respuestas, si no eres tú
quien confronta las cuestiones y decide compartir conclusiones.

Desnudar la ansiedad, quitarle la piel...
extinguir los anhelos de apariencia irracional.
Todo lo que corresponde, por lo que opto es por amar.
De ahí aceptar, de ahí construir. De ahí entregar lo solicitado.

La angustia será recurrente, resultado del orgullo,
pero yo seré paciente esperando algún cambio;
ya sea en mis deseos, sentimientos hacia vos,
ya sea en la distancia, en la convergencia... en el destino.

No saldrás fácil, -mi imagen de ti- no saldrá fácil de mi mente,
tu siempre tendrás un lugar en mi corazón.
Cuando mi cuerpo se acostumbre a la carencia de ti
será más llevadero mi día a día...

Voluntas

Espero que sientas mis llamados y mis envíos de deseos de bienestar.
Si fuimos parte de lo mismo, como he tenido sensación,
no importa cuándo, no importa cómo...
¡Sólo comprende y recuerda que tu siempre podrás desatar mi pasión!




Dilexi voluntatis
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©© 2014, 
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El baile sin salón

©2010-2014 shapovalov
Si el amor es bailar y la vida es un gran baile,
nada presupone que todos bailemos al mismo ritmo
mucho menos que disfrutemos la música por igual.

Aún así, podemos bailar un par de piezas,
aprender nuevos pasos, cambiar el ritmo,
diversificar lo que pasa en el salón...
     o bailar afuera.
   
Baila (ama|disfruta) con la vida
y con quien te de vida. Baila (ama|disfruta)
dentro o fuera de lo establecido,
tan solo baila (ama|disfruta).


El baile sin salón
©© 2013-2014, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Persĕqui

Los lugares se quedan, pero no se guardan en vano,
pese a sus cambios en veces agudos, en otras crónicos,
abruptos y en otras imperceptibles para el ojo disperso,
pues las evocaciones no se hacen esperar ante las señales incesantes,
frente a los sentidos orquestando sensaciones, sentenciando sentimientos.

Ir y venir. Moverse. Transporte en pausa, flujo en actividad.
Al final los lugares cambian más que nosotros.
Uno no cambia, se va completando, descubriendo, reencontrando.
Quizás si somos siempre los mismos, aún a través de los milenios.
¿Seremos cosa aparte, insertados en un Universo... sin rumbo?

Persĕqui
©2014, Licencia Creative Commons
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Añorando

Extraño tu aroma, tu danza ligera de aquí para allá, extraño tu suave piel, su sabor y también tu sonrisa mansa. Y mucho extraño tu descontento conmigo, con mi incapacidad de ser o hacer lo que fuera que esperabas que hiciera. Te extraño conmigo, te extraño preocupada por el futuro, te extraño tranquila por el pasado. Te extraño como si el tiempo no hubiera volado. Extraño dormir y sentir tu calorcito irradiado. Extraño mover tu pelo entre mis dedos, así como probarte y agitarte con mis besos. Te hecho de menos y se siente muy extraño.


Añorando
©© 2013, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

La cosecha


A la espectativa de lo que siga,
en ansiosa espera por terminar lo comenzado.
Debí dejar ya muchas cosas detras
que ansío ecuánimemente... algo;
que suceda en mi, que despierte en mi,
incluso -hasta varias cosas- que mueran en mi.



Ya dejé muchos sueños y algunos anhelos...
dejé proyectos, tanto personales como colectivos
y algunos, los extraño...
algunos no los recuerdo pues
ya dejé también memorias,
así rencores, desamores e intentos de amor compartir.

Ahora no estoy seguro de qu'ésté yo colectando
y apenas y reconozco si son mías
las semillas que, aún con algo d'esperanza
intento sembrar por los caminos que últimamente
recorro con ojos, oídos y poros bien abiertos.

Por ahora impera, me invade la pregunta:
¿Cuándo recogeré la cosecha y a qué sabrá?

La cosecha
©© 2008, 
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