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Calipso

Se va asentando el arena con los días, pero llega el viento,
se va cargando de humedad y agita de nuevo las aguas.
Movilizaste los nutrientes, trajiste contigo las surgencias.
Entonaste con mi música; desfalcaste mis ocurrencias.

Cada vez es más claro...
Aunque haya más vida,
aunque el sargazo y las talacias opaquen la vista,
el agua de mi espíritu tiene ritmo como las olas y
la música de mi vida es más armónica y más ecléctica.

fuente

















El deseo ya no quiebra los huesos,
mi cuerpo jamás rompió las olas.
Tus miedos ya no son mis miedos y, así
mis labios nunca pronunciarán versos sobre tu boca.

Con esta extraordinariamente suficiente luz de luna,
con el místico espíritu del mar caribe,
con el viento potente del Atlántico...
hoy te bendigo y te libero de mi.



Calipso

Licencia Creative Commons
©© 2016, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Una especie de despedida

Hoy 28 de mayo 2015, mi abuela partió físicamente. Su ser parece volverse más fuerte y más presente. Su capacidad de causa sin duda es aún perceptible. Valar morghulis...
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Todo este tiempo y hoy llegó el día
-ya venía siendo tarde-
en que te reconozco y agradezco
este uso, este gusto, esta osadía,
de escribir alguna prosa,
de regalar algunos versos evocando poesía.

Lo encuentro justo, lo encuentro grato;
podría incluso ser recíproco, pues
aunque tengamos tan distinto garabato,
tanto tu como yo disfrutamos a la vez
de esta práctica que, desde hace ya buen rato,
en la línea familiar da paso y da revés.

Mira cuánto has dato, cuánto has transferido.
Mira cómo te has repartido, mira cuánto has abarcado.
Aún es fecha, por ejemplo, que cuando escribo
sé que "Pacayane" mi bisabuelo, sigue vivo.
Fue sin duda él quien me regaló un especial gusto por la poesía.
Fue sin duda él quien me empujó a explorar la composición;
no será actividad que ejerza yo por labor, es algo muy mío,
pero me permite ahora así felicitarte y me causa particular satisfacción.

Tu, si en mi no has sembrado esa semilla,
si la cultivaste lo suficiente
para que ahora, como hacen las plantas silvestres,
pueda dar frutos como estas cuartillas.

Así como suyo, tuyo también tengo tanto...
Vendrá quizás de más atrás, de familiares que tu recuerdes,
pero para mi y mi generación
es sin duda en "Mamamá" donde surge tanta herencia,
tanta vida, tanto amor, tanta elocuencia y,
con los años, se vive cada vez como más admiración.

El cuidado, el cariño, el ejemplo,
no dejarse vencer por un obstáculo,
sino aprender y continuar.
Ser apoyo, ser mancuerna, ser guía;
ser paciente, saber escuchar y
dudar de uno mismo antes de juzgar.

Dar ejemplo de fuerza, valor y ánimo
sin dejar de reconocer la propia -y tan humana- debilidad.
Nunca dejar de aprender y atreverse a cambiar de parecer...
Todas estas cualidades y actitudes son lecciones que
en ti más de uno hemos visto,
más de una rama ha sentido y encuentra en su fluido.

Hoy no sólo te felicito:
te reconozco como abuela,
madre de mi madre y pieza clave, eslabón,
de la cultura que vivo y no sólo yo disfruto
y de la cual me enorgullezco.

Last farewell, cc vbagiatis (BY-NC-ND)

Licencia Creative CommonsUna especie de despedida

©© 2015, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

El baile sin salón

©2010-2014 shapovalov
Si el amor es bailar y la vida es un gran baile,
nada presupone que todos bailemos al mismo ritmo
mucho menos que disfrutemos la música por igual.

Aún así, podemos bailar un par de piezas,
aprender nuevos pasos, cambiar el ritmo,
diversificar lo que pasa en el salón...
     o bailar afuera.
   
Baila (ama|disfruta) con la vida
y con quien te de vida. Baila (ama|disfruta)
dentro o fuera de lo establecido,
tan solo baila (ama|disfruta).


El baile sin salón
©© 2013-2014, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Cuando rompes una hoja

Cuando rompes una hoja
desconozco autor, agradezco referencia
te retractas de la idea,
cuestionas una que otra cosa...
prefieres ir a la azotea.

Cuando rompes una hoja
el café pierde su poder de insomnio,
los días se nublan, el pelo se moja
y pretendes ante todos ocultar lo obvio.

Cuando rompes una hoja
produces un ruido exorbitante,
el tacto se vuelve hipersensible, todo te enoja,
y el olfato se confunde con el perfume penetrante.

Cuando rompes una hoja...
todo pierde sentido.
No quieres tomar la pluma, ni otra hoja.
Ah! ¿Estás acaso confundido?

Cuando rompes una hoja... solo rompes una hoja,
los recuerdos pronto secan
y se van hacia el olvido.


Cuando rompes una hoja
©©2004, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Antropocentría

Me vi entonces en la playa de la vida,
cuando anteriormente creí
que era solo de la mía,
pero en el momento que volteé mi vista
descubrí un océano en flujo
que se conjuntaba conmigo mismo.
Y ahí encontré una atadura
entre mi libertad y la del otro.

Sonreí de pronto al encontrar corrientes
que se me acercaban para destensar el lazo
y batallé horrores cuando algotra me arrastró
lanzándome y retomándome como al estirar una liga.

Casi nunca encontré un rumbo conjugado
hasta que, cansado,
noté que siempre las olas regresaban
a mi playa personal;
siempre una fuerza final
impulsaba a las diferentes corrientes hacia mi...
la fuerza, toda la energía del océano
se vuelca, va y viene al final
siempre hacia mi: a mi humano.

Antropocentría
©© 2007 Abril, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

La cosecha


A la espectativa de lo que siga,
en ansiosa espera por terminar lo comenzado.
Debí dejar ya muchas cosas detras
que ansío ecuánimemente... algo;
que suceda en mi, que despierte en mi,
incluso -hasta varias cosas- que mueran en mi.



Ya dejé muchos sueños y algunos anhelos...
dejé proyectos, tanto personales como colectivos
y algunos, los extraño...
algunos no los recuerdo pues
ya dejé también memorias,
así rencores, desamores e intentos de amor compartir.

Ahora no estoy seguro de qu'ésté yo colectando
y apenas y reconozco si son mías
las semillas que, aún con algo d'esperanza
intento sembrar por los caminos que últimamente
recorro con ojos, oídos y poros bien abiertos.

Por ahora impera, me invade la pregunta:
¿Cuándo recogeré la cosecha y a qué sabrá?

La cosecha
©© 2008, 
Licencia Creative Commons