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El baile sin salón

©2010-2014 shapovalov
Si el amor es bailar y la vida es un gran baile,
nada presupone que todos bailemos al mismo ritmo
mucho menos que disfrutemos la música por igual.

Aún así, podemos bailar un par de piezas,
aprender nuevos pasos, cambiar el ritmo,
diversificar lo que pasa en el salón...
     o bailar afuera.
   
Baila (ama|disfruta) con la vida
y con quien te de vida. Baila (ama|disfruta)
dentro o fuera de lo establecido,
tan solo baila (ama|disfruta).


El baile sin salón
©© 2013-2014, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Cuando rompes una hoja

Cuando rompes una hoja
desconozco autor, agradezco referencia
te retractas de la idea,
cuestionas una que otra cosa...
prefieres ir a la azotea.

Cuando rompes una hoja
el café pierde su poder de insomnio,
los días se nublan, el pelo se moja
y pretendes ante todos ocultar lo obvio.

Cuando rompes una hoja
produces un ruido exorbitante,
el tacto se vuelve hipersensible, todo te enoja,
y el olfato se confunde con el perfume penetrante.

Cuando rompes una hoja...
todo pierde sentido.
No quieres tomar la pluma, ni otra hoja.
Ah! ¿Estás acaso confundido?

Cuando rompes una hoja... solo rompes una hoja,
los recuerdos pronto secan
y se van hacia el olvido.


Cuando rompes una hoja
©©2004, Licencia Creative Commons
Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

El otro mirador


¿Qué disfruta hoy la gente que no conoce los remanentes del campo de Monterrey? Y con "el campo" refiero valles de cultivo bañados por el Sol o tostados por su calor al paso de las estaciones, al igual que de las cumbres que en otoño juguetean con nubarrones y dichosas, transportan por entre sus cimientos al agua -hoy en día, hacia el pavimento de calles y canales y a las cañerías-; también por "campo" tomo al conjunto de flora silvestre que se sigue abriendo paso camino valiente y a su paso aflorando, siempre que el clima se los permita; a los insectos que orgullosos cantan en el verano y a las aves que se hablan y contestan copiosa y enérgicamente, especialmente en las mañanas de primavera.

Y ahora todo ese campo aloja a los campus de los comerciantes de la educación, a las edificaciones de los mercenarios del conocimiento y de arte y a los ostentosos y maniobreros del poder político y económico... ver todo eso, no me parece tan deleitable como los escenarios que narra Reyes en su recorrido visual y etereo desde el mirador a espaldas del Cerro del Caído.

¿Qué disfruta hoy la gente que no conoce los remanentes intra-urbanos de campo en Monterrey?

El otro mirador
©© 2009 (desde el pico invadido por la antena, Cerro de la Silla),  Licencia Creative Commons Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Postergación


Se ve desolada la muerte,
abandonada en las luces tenues amarillentas y odiosas
de una habitación con madera en vigas por techo
y motivos desaliñados de vanguardia en la pared.
Sola se queda y muy probablemente
solos algún día nos deje.

Quizás haya sido muy cruel...
quizás inhumana o muy sarcástica.
Pero eso si, ¡Más que la vida, jamás!

Una vez más, muerte:
la dejo para otro día,
para otra ocasión pues,
la vida me trae ocupado
y por hoy no tengo tiempo para usted
a pesar que la vida quizás nos trate peor en veces.


Postergación
©© 2008 agosto, Licencia Creative Commons