Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas

Huir de la ciudad


Huir de la ciudad para tomar aliento, para retomar la vida, porque las ciudades, sobre todo esa Monterrey no parece más que un culto enfermizo a la muerte o más bien, a la tragedia. 

Huir de la ciudad porque transformarla parece imposible; porque transitarla obliga a participar de su morbilidad, de sus intrincadísimas relaciones de poder y abuso. Huir de ella porque hacen falta perspectivas, porque agota la paciencia, la esperanza y el ánimo por vivirla.

Huir de la ciudad para ejercer ciudadanía, porque las ciudades cada vez son más para consumidores que para ciudadanas.

Huir de la ciudad hasta parece moda... ya semos muchos, cada vez más con esta pandemia, que nos animamos a buscar algún ecosistema medianamente saludable. Cuidado con que nos llevemos las visiones y los vicios de la ciudad al campo o la pequeña urbe, viviendo como cuando andábanos malviviendo por allá. Habremos de tener disposición a escuchar, a ver, a sentir, para encontrar lo que se busca. Atentas debemos estar a desaprender todo aquello con lo que hacemos ciudad, si esa ciudad se jacta de estar aparte de la naturaleza. 

Huir de la ciudad 

Millenial

Me confieso millenial. Confieso que inventé mi propio trabajo a partir de mis convicciones, a partir del positivismo utópico, de la esperanza en el discurso romántico. 

Confieso que sufro por "nimiedades", que no logro "estabilidad", que no tengo patrimonio y no me interesa procrear.

Erré mi profesión desde los cánones del éxito occidental, en el que es especialista mi natal y casi siempre vergonzosa Monterrey. 

Y estoy abriendo camino. Estoy imaginando futuros viables, tratando de vivirlos. Y si... sufro el pinche presente jodido, pestilente de simulación y banalidad que nos han heredado.

¡Ya es nuestra hora! Y también es hora de que se traguen toda la mierda que hablan de nosotros, para darse cuenta de que estamos mal porque nos juzgan desde sus putrefactos arquetipos.

Mírate primero a ti, cuando quieras criticar a una generación.


Millenial
Licencia Creative Commons©© 2019, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

De feminismos tan racionales

En pelea a muerte con cuentos de hadas irracionales,
Todos en mi, y tu tan tuyo como siempre
Tan de la revolución

¡Hace tanto que no eres mío!
Y yo sigo siendo tuya, a pesar de luchar, de pensar, de gozar con ser mía

No estamos iguales aquí
No estamos iguales
Cargamos tanta historia tan desigual
Tanta madre sumisa, que podría ser yo
Tanto padre autoritario, que podrías ser tu
Tanto infiel hombre
Tanta mujer que aguanta, espera, mientras cuida a los hijos

¿Cómo exorcizarme de historia mundial e inseguridad personal?
¿Cómo exorcizar los miedos, reforzados por tu historia individual?

…Y nuestro contexto de revoluciones tan machistas
Tantos panchos villas violadores
Tantas adelitas invisibles, sin nombre propio
Tantos zapatas que gritamos, que tuvieron, (con “derecho” claro) varias esposas, muchos hijos, que “orgullo”.

La tierra que soy yo, ¿es de todos?
¿Cómo hacemos que la revolución y la cama sean realmente femeninas sin dejar de ser tuyas?
Sin dejar  tu sudor, tu tosquedad, tu fuerza física, de macho…
¿Cómo integrarlo sin desintegrarme?
¿Cómo exorcizar la historia, sin exorcizarte a ti?

Tanto feminismo tan masculino, tan de las ideas y de la razón solo
Tantos cuentos de hadas y preceptos familiares tan hondamente gravados
¿Qué parte tengo que arrancarme para quitar las marcas de ese pasado gravadas en mi cuerpo?





Y los psicólogos (hombres obviamente) diciendo que lo sano esta en hacer nuestro propio capital, hay de ellos, tan chistosos y tan pendejos.