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Millenial

Me confieso millenial. Confieso que inventé mi propio trabajo a partir de mis convicciones, a partir del positivismo utópico, de la esperanza en el discurso romántico. 

Confieso que sufro por "nimiedades", que no logro "estabilidad", que no tengo patrimonio y no me interesa procrear.

Erré mi profesión desde los cánones del éxito occidental, en el que es especialista mi natal y casi siempre vergonzosa Monterrey. 

Y estoy abriendo camino. Estoy imaginando futuros viables, tratando de vivirlos. Y si... sufro el pinche presente jodido, pestilente de simulación y banalidad que nos han heredado.

¡Ya es nuestra hora! Y también es hora de que se traguen toda la mierda que hablan de nosotros, para darse cuenta de que estamos mal porque nos juzgan desde sus putrefactos arquetipos.

Mírate primero a ti, cuando quieras criticar a una generación.


Millenial
Licencia Creative Commons©© 2019, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

Lamentaciones

Todos, todas, tenemos algo que lamentar; en donde sea que estemos. Hay quien prefiere o se siente más proclive a hacerlo en un templo, en lo que queda de él, en un muro, en un cementerio... Yo pienso en la montaña y en la playa. No se antojan a primer recuerdo para lamentarse, sin embargo para mi han sido escenario para todo.

Hay quien se lamenta por sufrimientos personales, de su grupo más cercano o de su gran comunidad. Los menos se lamentan a un grado colectivo por sus propias acciones para con la otredad.

Yo lamento que me duelan los pies, que me vayan jodiendo poco a poco las piernas, que me arda por ello la espalda, como quemaduras internas. Lamento que mi mente siga en desarrollo y mi cuerpo se vaya quedando atrás... lamento no estar haciendo lo suficiente para evitarlo ahora que podría. Lamento herir constantemente a mis amores. Lamento no dedicarle más tiempo a mis amores.

Quisiera pensar que la ciudad entera, el suelo, sus montes, los pastos, arbustos y árboles, los insectos y las aves lamentaran la fortuna de Jerusalén, el sufrimiento de sus hermanitos humanos en tantas conquistas y pleitos de identidad. Vaya que es un ambiente psicótico que inspira esquizofrenia. Las arquitecturas de distintos periodos, de distintos poderosos, sobreponiéndose soberbiamente una sobre la otra; resulta discordante con la lacerante realidad que, sorpresivamente se oculta en tan cosmopolita y vibrante algarabía, misma que obsesiva se vuelve silente y tranquila con la llegada del Sabbath y del Domingo.


Yo por lo pronto no resuelvo si celebrar o lamentar. Celebro y disfruto muchísimo estar aquí por cómo llegué y por lo que busco con mi fabulosa compañía. Pero lamento sentir tanto fervor piadoso inhabilitando el crecimiento espiritual de mi especie; aún más lamento a lo que ha guiado e inspirado. Celebro que "Cristo" trascendió su judaísmo, desobediente de los opresores, mas lamento que fundó otro escollo igual o peor. Celebro más aún que yo trascendí a ese mesías y su nefasta herencia institucionalizada.

El equilibrio no siempre resulta en aromas y sabores deleitables; a veces es como un vino avinagrándose que asienta la consciencia al tomarlo por la noche, pero con un sabor algo incómodo.

@Jerusalén, Israél Palestina, post Global Sustainability Fellos Program 2018

Lamentaciones
Licencia Creative Commons©© 2018, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. 

De feminismos tan racionales

En pelea a muerte con cuentos de hadas irracionales,
Todos en mi, y tu tan tuyo como siempre
Tan de la revolución

¡Hace tanto que no eres mío!
Y yo sigo siendo tuya, a pesar de luchar, de pensar, de gozar con ser mía

No estamos iguales aquí
No estamos iguales
Cargamos tanta historia tan desigual
Tanta madre sumisa, que podría ser yo
Tanto padre autoritario, que podrías ser tu
Tanto infiel hombre
Tanta mujer que aguanta, espera, mientras cuida a los hijos

¿Cómo exorcizarme de historia mundial e inseguridad personal?
¿Cómo exorcizar los miedos, reforzados por tu historia individual?

…Y nuestro contexto de revoluciones tan machistas
Tantos panchos villas violadores
Tantas adelitas invisibles, sin nombre propio
Tantos zapatas que gritamos, que tuvieron, (con “derecho” claro) varias esposas, muchos hijos, que “orgullo”.

La tierra que soy yo, ¿es de todos?
¿Cómo hacemos que la revolución y la cama sean realmente femeninas sin dejar de ser tuyas?
Sin dejar  tu sudor, tu tosquedad, tu fuerza física, de macho…
¿Cómo integrarlo sin desintegrarme?
¿Cómo exorcizar la historia, sin exorcizarte a ti?

Tanto feminismo tan masculino, tan de las ideas y de la razón solo
Tantos cuentos de hadas y preceptos familiares tan hondamente gravados
¿Qué parte tengo que arrancarme para quitar las marcas de ese pasado gravadas en mi cuerpo?





Y los psicólogos (hombres obviamente) diciendo que lo sano esta en hacer nuestro propio capital, hay de ellos, tan chistosos y tan pendejos.