Le dices ñoñez

Y reiteradamente tu burlas o te quejas
por mi insensata manía de intentar exprimir el lenguaje,
por mi necio gusto de precisar lo poco que sé,
por mi, según veo, peculiar placer
por desmenuzar las frases en referentes, acciones y sus efectos.

Le dices ñoñez
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Añorando

Extraño tu aroma, tu danza ligera de aquí para allá, extraño tu suave piel, su sabor y también tu sonrisa mansa. Y mucho extraño tu descontento conmigo, con mi incapacidad de ser o hacer lo que fuera que esperabas que hiciera. Te extraño conmigo, te extraño preocupada por el futuro, te extraño tranquila por el pasado. Te extraño como si el tiempo no hubiera volado. Extraño dormir y sentir tu calorcito irradiado. Extraño mover tu pelo entre mis dedos, así como probarte y agitarte con mis besos. Te hecho de menos y se siente muy extraño.


Añorando
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El otro mirador


¿Qué disfruta hoy la gente que no conoce los remanentes del campo de Monterrey? Y con "el campo" refiero valles de cultivo bañados por el Sol o tostados por su calor al paso de las estaciones, al igual que de las cumbres que en otoño juguetean con nubarrones y dichosas, transportan por entre sus cimientos al agua -hoy en día, hacia el pavimento de calles y canales y a las cañerías-; también por "campo" tomo al conjunto de flora silvestre que se sigue abriendo paso camino valiente y a su paso aflorando, siempre que el clima se los permita; a los insectos que orgullosos cantan en el verano y a las aves que se hablan y contestan copiosa y enérgicamente, especialmente en las mañanas de primavera.

Y ahora todo ese campo aloja a los campus de los comerciantes de la educación, a las edificaciones de los mercenarios del conocimiento y de arte y a los ostentosos y maniobreros del poder político y económico... ver todo eso, no me parece tan deleitable como los escenarios que narra Reyes en su recorrido visual y etereo desde el mirador a espaldas del Cerro del Caído.

¿Qué disfruta hoy la gente que no conoce los remanentes intra-urbanos de campo en Monterrey?

El otro mirador
©© 2009 (desde el pico invadido por la antena, Cerro de la Silla),  Licencia Creative Commons Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Placer y culpa

Placer y culpa no son lo mismo,
no sé yo si puedan tener común origen
pero lo cierto es que no atino, no realizo
en mi mente comprensión por separado,
para tan invasivos y generalizados sentimientos
ahora en mi sucitados.

En la Habana yo,
con esta suerte burguesa,
con pretención nacionalista
y con comida de turista;
con placer en lo sencillo,
con conocimiento de lo complejo,
con frustración de artista
y con culpa...
...de culpable.

Así aflora el cretácico en la montaña,
como la nostalgia ahora en mis entrañas.
La contemplación de la complejidad,
de la genialidad acumulada que esta noche,
a la postre de una afortunada pausa por visita,
me hace partícipe de una milenaria herencia
de artesanos, músicos, brujos, pensadores,
cocineras, campecinas, constructores,
herreros, guerrilleros, ahhhhggg.... (suspiro)
que me han regalado tanto placer y,
me quedo en la incomodidad de querer,
no sé qué tan inutilmente,
agradecer entregándoles a todxs y cada unx
lo mejor por muy poco que pueda entregarles.

No veo que pueda ni como,
hacer por agradecer.
Ahí radica la culpa:
en que sé que muchos que han participado
en la conformación de mis placeres actuales,
no han tenido oportunidad de disfrutar ni un poco;
es una culpa que acompaña pero no se contrapone
al placer gozoso de tantos buenos instantes acumulados.


Placer y culpa
©© 2012, (32IOS congress, La Habana, Cuba)  Licencia Creative Commons
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Claustro con telarañas vacías


Me siento y me asumo preocupado,
noto que resulto preocupante
y no sé como actuar al respecto.
Me doy cuenta que, inconscientemente,
asalto mi consciencia, me desdoblo
y automático, convenientemente, o no,
me vuelvo a doblar.
Ya me reconozco como otro.

No sé por qué me asalta la impaciencia.
No sé por dónde sale la ansiedad...
creo, más bien, que no se ha ido,
se disfraza en alergias y pensamientos de maldad.

En una celda, abstraído de mi y liberado de mi,
me encierro por tanto tiempo como quiero;
me duele lastimaros, en verdad.
Me extraño, me anhelo, me aburro, me harto...
me condeno, me alejo, me aislo...
cuando me quisiera donar.

Me disculpo y me absuelvo
mas no entero a nadie del proceso;
¡Si tan solo me pudiera acercar!
Pierdo horas conciliando el sueño,
luego no me puedo ni quiero despertar.

Prefiero estar dormido aún despierto
y así poder evadir mi realidad.
Fragmentos milenarios despiertan sus memorias en mi,
en mi amígdala, en mi hipocampo... tan contemporáneos;
mi hipófisis se vuelve loca aún al pensar;
no enlazo, no relaciono,
corro hacia el oriente y llego al occidente,
perdí el norte, no existe el sur,
no existe el más ya, no puedo restar.

¿Quiénes soy?
¿Si me defragmento otro poco... me podré rearmar?


Claustro con telarañas vacías
©© 2010, Licencia Creative Commons
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Mural personal


Soy parte del todo
soy preguntas e inquietudes que,
cuando quedan resueltas,
generan nuevas preguntas.
soy análisis, soy síntesis.

Provengo de la búsqueda de la justicia,
por ello soy muy sensible a la injusticia
Soy irreverente, soy divergente,
busco ser organizado, busco ser congruente.
Dire Wolf as Totem, ©2011-2014 Ravenari

Genero compromisos constantemente
tanto conmigo mismo como con otros;
necesito estar siempre activo, siempre útil,
siempre listo para servir.

Alguna vez fui lobo, no sólo como lobato,
no como viejo lobo... sino en otro tiempo
y en otro espacio; no todo yo, alguna parte de mi.

Amo la vida, la celebro.
Amo el campo.
Soy de la montaña.
El mar me recuerda el pasado del pasado... y mi pasado.

Amo la Luna.
Amo la conformación de la constelación de Orión
y me inspira siempre el cosmos.
Soy camino, soy cambio. Y soy caminante.



Mural personal
Licencia Creative Commons
©2010, Hacha sin filo por O. Adrián Lozano Garza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

¡Qué cerro!


Qué cerro tan hermoso
desbordando verde y amarillo,
aún tapado luces majestuoso.

Qué cerro tan seductor,
las nubes no se te van de alrededor,
no se te quitan de encima
y tú, derrochador, escurres y escurres agua
por todas y cada una de tus cañadas.

Qué cerro tan atractivo,
me llamas, me llamas...
ya te extraño y aún no me he ido.
Yo sé bien que estás vivo,
apenas te veo: te siento
y me invade tu espíritu.

Qué cerro que me robas sonrisas
igual que las bugambilias
que desparraman el rosa, morado y naranja,
los laureles blanco, rosa y amarillo
y los azares, con la brisa
que me envían su aroma .

Qué cerro tan hermoso
desbordando verde y amarillo,
aún tapado por agua gris y blanca,
luces majestuoso.


¡Que cerro!
© 2010, Adrián Lozano (abril)

Hidrogeológico


Pasa la noche. Se me queda la mente en otra parte y,
las sensaciones me confunden al percibir las circunstancias.
Pasa el calor de un cuerpo a otro, se relaja la Tierra y,
al expandirse los vapores los aprovecho;
me sumerjo en el agua cálida al pié del volcán
y pretendo reiniciar el camino, alguno de ellos.

Pasa la pasión; pasa pero se transmuta.
Pasa todo y todo cambia.
Así pasarás tu.

Sólo espero que los instantes sean relativos
para apreciarlos desde distintas perspectivas
espaciales y temporales; sensoriales y emocionales.

Sólo espero que los instantes sean cíclicos,
pero en asenso y descenso como espirales;
que hasta sean repetitivos y te traigan de vuelta.

Las cabras tiran p'al monte,
pero yo soy más monte que cabra
y más lluvia que monte y más agua que lluvia.
Fluyo, desaparezco, me expando, me condenso...
me precipito; relajo, caliento, enfrío, hidrato,
asusto, ahogo, limpio y me dejo absorber.
Me dejo consumir.

¡Necesitadme una vez más!


También publicado en Army of Love: Hidrogeológico
©© 2012, Licencia Creative Commons
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